Entre la oscuridad, pude notar que caían lagrimas desde sus ojos, las sequé, la bese y guarde silencio. Juntos miramos hacia mi techo y veíamos como la luz de la luna, iluminaba un poco la habitación.
Luego de un momento, sentí demasiada sed, así que me levanté a buscar agua, antes de salir, le di un beso, pero no se me pasó por la mente que sería un beso de despedida.
No creo haberme demorado mas de cinco minutos, pero al llegar a mi habitación, me llevé la gran sorpresa de que ella ya no estaba ahí… la ventana estaba abierta y sobre mi cama, estaba ese collar que le había regalado, junto a una rosa, que no tenía ni la mas mínima idea de dónde la había sacado. Me asusté, pensé en que pudo haberse lanzado por la ventana, y esa caída no la dejaría ilesa. Me asomé a mirar, pero no estaba, no había ni el más pequeño rastro de ella. Me comencé a desesperar… ¿Cómo una persona podía desaparecer así como así?... era imposible. La busqué por el resto de mi casa, pero tampoco estaba. Todo se volvió confuso, no podía ser un sueño, era imposible que así fuera… intente llamarla, pero su teléfono estaba apagado. De pronto me sentí cansado y sin darme cuenta me quedé dormido. Al despertar al día siguiente, recordé la confusión, tomé desayuno, me cambié de ropa, tomé mi bicicleta y me fui rápidamente a su casa. Al llegar allá, la puerta estaba abierta y entre sin pensarlo, me dirigí a su habitación y llevé la peor de las sorpresas: Su familia estaba ahí, llorando desconsoladamente y sobre la cama, estaba el cuerpo de Isabella, ese cuerpo, que la noche anterior había sido mío. Estaba bañado en sangre, se había cortado las venas y el cuello, murió desangrada, sus manos estaban sobre su pecho y sostenían una rosa roja, muy similar a la que encontré sobre mi cama la noche anterior. Fue una imagen chocante, que hasta el día de hoy la tengo en mi mente. No pude hacer nada más que lanzarme a su cuerpo a llorar. No podía creer que la persona que tuve en mis brazos la noche anterior, estuviera ahora, muerta, sobre su cama, de esa manera…y yo… jamás volvería a verla…No podía imaginar mi vida sin ella, la amo y su ausencia duele profundamente.
Cuando me calmé un poco, hable con sus padres y me dijeron que había muerto la noche anterior, aproximadamente a las doce de la noche. Pasaron toda la noche ahí, mirando y preguntándose ¿Cómo esa niña con tanta vida por delante, pudo hacer semejante tontería?
No podía ser verdad, era absurdo que estuviera muerta desde las doce de la noche, si a las doce y media estuvo conmigo e hicimos tantas cosas… no podía creerlo… ¿Lo soñé? ¿Lo viví? ¿Su alma quiso despedirse de mí? Todo fue tan confuso y hasta el día de hoy lo es
Solo dos cosas tengo completamente claras no resistiré por mucho tiempo sin ella, solo ha pasado un mes y en las noches no puedo dormir, solo recordando los momentos felices que vivimos… y segundo… este fue un milagro, ocasionado, sin duda, por nuestro inmenso amor.
Fin