29/4/11

Demasiado Tarde...


¿Por qué siempre, en lo referido al amor, siempre se recapacita tarde de los errores? ¿Es una ley? ¿Un requisito para amar?... pero… es poco lo que se puede hacer cuando es uno quien comete el grave error, sin posibilidad de remediarlo, de cambiarlo, de hacer lo correcto en el segundo intento.
Cómo será posible explicar esta sensación, la incapacidad de demostrar que dices la verdad. De los errores se aprende, y cuando realmente aprendes ¿Cómo hacer que te crean? Es imposible y ahí es cuando la desesperación se apodera de tu interior, de tu cabeza, de tu corazón y de tu mente y ¿saben lo que pasa cuando la desesperación llega a los pensamientos? Pensar desesperadamente, solo te lleva a una solución, que no es necesario nombrarla, es a lo que recurren un montón de personas que decidieron dejar su camino hasta ahí, de seguro es aquello mismo que está pasando por tu cabeza, al leer esto.
Puedes jurar, puedes hacer mil y una cosas para mostrar tu verdadero sentir, pero, lamentablemente, el libre albedrío de la otra persona, domina la situación. Puedes ser muy sincero, pero está en manos de la otra persona, el creerte o no
Es inexplicable la frustración, no ser capaz de gritar, o cómo gritarlo para que se entienda… esa presión en el pecho, sentir que el mundo se te viene encima, ese frío que recorre tu cuerpo, debilitamiento y no exagero, si a quien tienes frente a ti, es realmente importante o dueño de gran parte de ti, me entenderás.
Entonces caigo en la pregunta, ¿De que sirve?, luchar, dejar todo por algo, un objetivo, dar todo de si mismo por ese ser amado, si nunca nadie entenderá que eres sincero, que es de corazón, que cada palabra, cada gesto tuyo, nace del alma y aunque te digan ‘Si, confío en ti’, jamás, créeme, jamás confiaran plena y ciegamente en ti.
Miles de personas hablan de las segundas oportunidades, pero ¿Realmente creen en esas segundas oportunidades? ¿Por qué las personas, los seres humanos somos tan cínicos, inconsecuentes? Muchos gritamos a los cuatro vientos ¡Creo en las segundas oportunidades!, muchos alguna vez hemos aconsejado ‘Debes darle una oportunidad’, pero, al estar en la situación, no creemos en ello; dejamos nuestras propias palabras, traicionamos nuestras creencias y nos dejamos guiar por muchos factores que solo desvían del camino original.
Quizás sea difícil, sufrir y luego volver a creer, querer morir y luego intentar volver a querer, pero yo les hablo de mi, desde mi interior, las segundas oportunidades existen, hay personas que las merecen, no te pases la vida desconfiando de quien le diste esa oportunidad, sino fíjate bien, a quien se la das y por qué, te simplificaras la vida tu, y se la simplificaras a quien lucha por ti.

12/4/11

Hablar de más.


¿Sabes cuánto puedes equivocarte, al hablar de más? ¿Sabes cuánto puedes favorecer la manipulación de una persona, al opinar sin saber la versión de ambas partes? Sin esperar para juzgar teniendo todo el conocimiento de la circunstancia.
¡Qué ira! ¡Que impotencia! No poder conversar, no poder ir y decirles ¡Están equivocados!... él no es quien ustedes creen, escuchen mi versión, dejen que les cuente como se portó, qué hizo, cómo me trato, a mi… su amiga, ex amiga.
Quizás yo me equivoque, al alejarme de ustedes, al presentarlos, al juntar mis amigos con mi relación, sin imaginar que al terminar, él se quedaría con ustedes y lo peor, se quedaría con su confianza.
Véanlo como un buen padre, crean que es el perfecto, porque sale los fines de semana a tomar, a brindar a nombre del bebé, un vaso, otro vaso… “¡Da igual! Lo hace para festejar el nacimiento de su hijo…” ¡Su hijo nació hace un mes! ¿Festejará toda su vida por lo mismo? ¿Cuándo se darán cuenta de que no lo hace por él, que solo es una pantalla? Se tatúa su nombre en el brazo: ¡Pantalla!; le dedica canciones en redes sociales: ¡Pantalla!; Publica que viene a verlo todos los días: ¡Pantalla!; Presume que todo lo paga el, con su esfuerzo: ¡Pantalla!. ¡¡Abran los ojos!!
¿Se tatúa el nombre? ¡Por favor! El amor a un hijo se lleva por dentro, y no es necesario publicarlo en todos lados, es una ¡exageración! No es más padre por tener su nombre en el brazo, quizás un lindo gesto, pero ¿creen de verdad que lo hizo por lindo gesto? ¿Qué piensan ustedes al ver su tatuaje? “Oh, el ama a su hijo, se escribió el nombre en el brazo, lo admiro, es un padre ejemplar! ¡¡No me hagan reír!! ¿Canciones en redes sociales? Oh, si, su hijo de un mes, tiene toda clase de página, esta en todas las redes sociales y actualiza todos los días… esta el día entero sentado frente al computador viendo cada video que su padre le publica. ¡Ridículo! Si quieres dedicarle una canción a tu hijo, hazlo, tráela, hazlo escucharla, quizá se familiarice con el tema a medida que pasa el tiempo, pero ¡Dedícasela a el! ¿Por qué tienen que oírla primero los extraños, y al ultimo tu hijo?; ¿Lo ve todos los días? Algo de cierto hay en eso, lo visita todos los días ¿Cuánto? ¡Una hora!, con suerte… “Oh, pero trabaja, es un padre esforzado, llega cansado y al día siguiente tiene que seguir trabajando” ¡Já! ¿Saben lo que hace después de visitar al pequeño? ¡Va donde su nueva novia! El mismo lo ha asumido, pero no a ustedes, porque les cambiaria la versión. No tiene a su hijo en brazos por mas de 15 minutos, ¡Porque le mancha la ropa!, el bebe llora y él en Internet, con su celular, o enviándose mensajes con su novia… el bebe llora y llora. ¡Para eso esta la madre! ¿No?; ¿Se encarga de todos los gastos del bebe? ¡Equivocados! No hablare públicamente de lo egoísta con el dinero y cuánto se queja porque tiene que pagar solo las vitaminas de su hijo. Pero les dejo para que lo imaginen.
“¿Por qué te consta todo esto?” ¡Por que soy la madre de aquel bebe!
“Tu no entiendes, tu lo tratas mal” ¿Saben ustedes cómo me trató a mi todo el embarazo? ¿Por qué me rehusé a que me acompañara a controles? ¿Saben ustedes por qué aun estoy sola, y no puedo empezar una relación con alguien? ¡Jajaja! Pregúntenselo a él, pero les aseguro, no les dirá la verdad… Por eso, les digo, como el mejor de los consejos, por se su amiga, a pesar de que ustedes me dieron la espalda y el favor a él. ¡Hablen conmigo! Dedíquense una tarde completa a que les cuente cómo siguió mi vida, después de terminar la relación con él. Pregúntenme cuán buen padre es, ese tipo, el que sale con ustedes, el que les llora porque aun lo sigo humillando. Después que hablen conmigo, saquen sus propias conclusiones.
“Hablas subjetivamente” Si, quizás, pero si lo hiciera objetivamente, la critica sería peor.
¿Quién me creo, para tratarlo así, y hablar así de él? La madre de su hijo, la que ve todo esto, la que ve lo desgraciado que es, la que ve cómo los engaña y los manipula, la que ve cómo, los que eran sus amigos, ahora la juzgan por querer lo mejor para su hijo.

11/4/11

¿Una luz?


Es un caos, la penumbra, me persigue, me ahoga, hay tanto por qué vivir, luchar, caminar, pararme y continuar; pero a la vez tanto por lo que llorar, gritar, pelear… morir. Y aun así, aunque sea mas lo que me motiva, pesa el doble lo que me destruye.
¿A qué culpar? Al pasado, completamente, el pasado me tiene prisionera del dolor desde hace ya años, tanto que me acostumbre a vivir de él, a depender de él… y ¿Cómo no hacerlo? Si ignorara el pasado, no puedo vivir el hoy… Estoy viva hoy, ya que ayer lo estuve, si ayer no lo hubiese estado, hoy tampoco lo estaría. Para mí, el presente depende del pasado y el futuro… me da igual.
El dolor es tan parte de mi vida, está tan involucrado en mi forma de ser, de actuar, de vivir, que incluso llego a buscarlo, para sentirme viva, para sentir que sigo respirando, que sigo aquí y no he desaparecido. La paz me atormenta, me desespera, tantos años en dolor, sufrimiento sin pausa, que al sentirla, es algo incomodo, extraño, no mío.
Necesito aprender a vivir sin depender, sin depender de nadie, ni siquiera de mi misma, porque hasta yo me puedo fallar algún día. Me falla mi entorno, sea quien sea siempre puede llegar a fallarte, ¿Cómo no lo va a hacer uno mismo Si somos parte del entorno?
Los gritos no se oyen, el pozo se ha vuelto tan profundo, siempre que creo haber llegado al fondo y decir ‘Mas debajo de lo que estoy, no podré llegar’, se abre una grieta, que me hace caer, caer y caer, hasta volver a un tope, donde la historia se repite. Necesito una luz. ¡Tantas veces he creído ver luces falsas que desean sacarme de aquí, que ya no diferencio entre las reales y las imaginarias! ¿Quién sabe cuántas veces he dejado pasar la oportunidad de salir de la penumbra, creyendo que solo son ilusiones, espejismos de la vida traicionera.
No tengo mucho en qué creer, en esta oscuridad no existe un Dios al que se le pueda rezar para que cumpla tus deseos, en realidad no existe un Dios que lo haga, ni aquí ni afuera. Lo intenté, antes de caer.
Muchas veces he escuchado desde aquí, gritos de héroes con la intención de salvarme, me mantengo firme, fuerte, comienzo a escalar a subir, a salir, acercarme a voz… a la luz. Pero al llegar, me doy cuenta. No es mas que el viento o quizás las rocas, que me juegan una mala pasada. En otras ocasiones no son más que viajeros errantes que, en busca de su doncella a la cual rescatar, se acercan a la penumbra equivocada, maldita: Donde el que entra, sale lastimado.
Puedo compararme abiertamente con una rosa, linda apariencia, pero al tratar de sacarme para adornar una vida, clavo inconcientemente mis espinas en las manos de mi salvador, o en el peor de sus casos, en su corazón.
Entonces… ¿Qué hacer? Acomodarme, esperar, moldear las rocas como almohadas, sentir el frío como calor, el viento como amigo y la oscuridad como mi eterna compañera, hasta que aquel viajero, que espero con ansias, llegue a la penumbra adecuada.