22/12/14

Tormento.

Impotencia. Siempre he sabido que esa palabra define a la perfección el estado de desesperación en el que me encuentro. ¿Me encuentro? No, no me estoy buscando. No, no estoy ahí por voluntad propia. "Me tienes". Si, esa es la frase correcta. Pero ¿qué demonios es correcto? No lo se, nada sé, excepto una sola cosa: Quiero morir. ¿Cuántas veces me han leído esa frase? Imposible de contar. Más aún, mis paredes son testigo de que, de cierta forma, esa frase se ha vuelto mi oración antes de dormir y al despertar. Así como también mi cábala antes de salir de casa. ¡Pero suena tan estúpida! como de adolescente al tener una baja nota... como adolescente al no poder combinar la blusa con el pantalón. Así de estúpida, o como yo.

Tú. Si, tú. Esa persona dueña de mis sueños, de mis pesadillas, del dolor, la tristeza y la alegría. Dueña tanto de lo malo como de lo bueno. ¡Tú me sumergiste en esto! ¿Qué hago? Dime, ¿Qué? ¿Cómo? por favor, deja causar tal daño... Y aunque odio dirigir mis palabras a lo personal, debo decirte entre lamentos y alucinaciones, que nunca fui lo que tú crees, nunca te engañé, nunca fue así y tienes todas las pruebas para creerme. Me duele, me destroza, me parte el alma escuchar y leer, o tan solo saber que piensas eso, que divulgas eso. Soy inocente de lo que me acusas. ¿Por qué lo haces? Siempre te lo pregunto. ¿Por qué me tratas así? ¿Te llena? ¿Te hace sentir orgullo? ¿Superioridad? Necesito entender.

¿Por qué sigo en esto? ¿Por qué sigo en tal estado?, después de que tengo mil razones para marchar, después de que tú me alejas, de que tú me maltratas de tal forma que me hundo... me hundo. Y me hundo.  No imaginas el dolor, de haber hecho las cosas bien, de haber cambiado, de haber sido leal, fiel y completamente entregada a lo nuestro... Y que tú me trates así. Me hundes, me empujas, me sumerges en un mar de inseguridades, de dolor, de angustia y ansiedad. Depresión. ¿Cómo salgo  de aquí? Si con el tiempo he tenido que recordar lo satisfactorio que es convertir y canalizar el dolor a través de la sangre. ¡Y que reconfortante es! ver fluir la sangre en forma de llanto. Convertir lágrimas estúpidas en sangre que me permite sacar el dolor desde lo más profundo de mi ser. Porque eso es, llevo el dolor tan en el fondo que ya corre por mi sangre. ¿Que hiciste? ¿Por qué sigues así? ¿Por que te cierras en tus pensamientos, en tus creencias erróneas? Siempre he dicho que debe ser más fácil para ti creer eso, más fácil para olvidarme. más facil para dar media vuelta y marchar. Pero, ¿cómo puede ser fácil creer semejantes atrocidades de la persona que amas? Yo no podría, ¡A pesar de que tengo mil y una razones para odiarte! No puedo.

Espero algún día entiendas. Y no sea tarde... si sabes a lo que me refiero con 'tarde'.

He comenzado a verte como mi atacante... Sí, de eso me doy cuenta. Pensar: "Creo que hoy me dejará descansar...", "Creo que hoy no me herirá más"... "Respiraré hasta que escriba algo más hiriente"... ¡MIEDO! Te tengo miedo, miedo de lo que dirás la próxima vez, miedo de lo que harás la próxima vez, miedo de todo. Incluso... tengo miedo... de cuál sea tu reacción a esta publicación.

"Descansar". Descansar hasta que contraataques. Y que el miedo sea mi droga, la que me haga escapar un segundo de esta realidad.

30/3/14

Dulce Atardecer

Mírame a los ojos y dime qué es lo que ves, dime si estás conforme con tu decisión, dime si te sientes feliz y si realmente es lo que querías y lo que te hace feliz. Mírame a los ojos y dime qué ves en ellos. Dime, también si lo que yo veo en los tuyos es realmente lo que estás sintiendo.
Tómame la mano y caminemos hacia adelante, fíjate como la luz del atardecer ilumina el camino, metafóricamente estamos caminando hacia  adelante, hacia lo que podemos interpretar como nuestro futuro lleno de luz y amor… Sin embargo no es real, la metáfora solo está en mi mente, en mi corazón y en mis ganas de amarte y estar contigo. No es real, no es real… no es real.
Por un segundo nuestra burbuja vuelve a crecer, vuelve a protegernos en sus brazos, a envolvernos en su protección ¿Ves cómo mi cuerpo muestra mi debilidad ante ti? ¿Escuchas cómo aumenta el ritmo de los latidos de mi corazón? ¿Escuchas cómo mi respiración se vuelve irregular? ¿Lo ves? ¿Lo sientes? Puedo decir que esto es un sueño, es tan irreal que parece sacado de mis más profundos deseos, de mi más dulce utopía. Puedo, además decir y afirmar, puedo jurar por los mil dioses, ofreciendo mi vida si llegase a mentir, que mis ojos están observando lo más bello del universo. Nunca amé tanto la luz del atardecer, nunca amé tanto ver cómo la luz del atardecer ilumina lo que toca como la amé hoy mientras iluminaba tu rostro, mientras tu sonrisa era lo único que podía opacar su intensa luz, mientras ambas se complementaban y creaban la armonía perfecta. Y tus ojos, brillaban como dos preciosos diamantes, profundos como el océano en la mitad de la noche; tus ojos, ventanas de tu alma, ventana misteriosa en la que siempre pararía a observar, a descifrar su dulce misterio y hacerlo completamente parte de mí.
Ahora dime, necesito que lo digas, necesito escucharte y que tu voz sea el canto celestial que llegue a mi corazón, que toque mi alma y la llene de calor. Dime lo que sientes, dime si me equivoco, dime si debo marchar y dar vuelta atrás. Dime si debo dar un paso al costado o dejar que tú lo hagas. Dime si al despedirnos debo dejarte ir o debo pedirte que te quedes un momento más.
Me pregunto si por tú cabeza pasan las mismas sensaciones, si tu mente te hace sentir lo mismo que yo, si tus sentimientos siguen conectados con los míos. Me pregunto si volveré a verte… Me pregunto cuántas veces más podré mirar tu rostro bañado por la luz del atardecer ¿O simplemente tengo que guardar esta vez como la única y mi más grande tesoro? Me pregunto si algún día, pasados los meses… (O ¿años?) Podré volver a decirte ‘mi amor’, podré volver a besar tus labios, podré volver a refugiarme en tus brazos y sentir que siempre pertenecí a ellos. Me pregunto si algún día me permitirás regresar ¿Algún día podré hacerlo bien? ¿Podré ser suficiente? ¿Podré entregar lo que necesitas y lo que esperas? Son tantas preguntas… tantas que no imaginas. Tantas preguntas que tengo ahora, como las razones para amarte. También me pregunto si algún día todas esas preguntas podrán ser contestadas.

Pero por ahora abrázame, acércame al calor de tu cuerpo, mientras nuestros pasos toman el mismo compás, mientras nuestros latidos y nuestra respiración se vuelve una sola, convirtiéndose en la composición de la melodía perfecta; acorta nuestra distancia y compartamos el mismo aire; acerca tus labios a los míos, rózalos con amor, sella la hermosura de este momento en un dulce beso que me lleve hasta las nubes, que me haga tocar el cielo, llegar hasta los dioses y decirles que tuve razón, que no hay nada más hermoso que ver tu rostro bañado en la cálida y perfecta luz del atardecer.