Despertar un día, después de muchos sola, darte cuenta de que no tienes mensajes en el celular, ni llamadas perdidas o algún tipo de señal, algo que te diga que tus amigos necesitan saber de ti ¿Cuánto ha pasado ya? ¿Un mes… dos meses… o mas? Las personas que eran las más importantes para ti, tus mejores amigos, esa gente en la que primero pensabas al salir, al organizar un viaje, quienes tu considerabas hasta para un almuerzo familiar, quienes eran como tus hermanos, mas de diez años de amistad, esas personas ya no están, no te escriben ni un ‘hola’ y es entonces, cuando te das cuenta de que esto no sucedió de un día para otro, sino que desde hace mucho tiempo que ellos no estaban ahí, se habían ido, pero tu instinto natural de evadir la realidad, de no ver lo sola que estas, hasta que ya es demasiado tarde, te obligaron a no ver, te cegaron y te hicieron creer que algún día volverían, que te llamarían para alguna salida. Tu instinto de encontrarle respuesta a todo, te hacia pensar ‘Están ocupados, no tienen tiempo para salir’, pero ver, que si lo hacen, entre ellos, solos, sin la mas minima intención de considerarte a ti, es otro mas de los muchos choques con la realidad, crudos, dolorosos.
Es cuando empiezas a buscar respuestas reales, verdaderas, una respuesta concreta de ¿Qué paso? ¿Qué hice? Empiezas a analizar todo, a recordar lo ultimo que les dijiste, buscar lo hiriente, las malas palabras que usaste, algo que los haya herido, que los haya ofendido y que los haya hecho alejarse de ti.
Pero, mientras tu te das una y mil vueltas para buscar la respuesta ¿Sabes lo que realmente piensan ellos? ‘No, yo no me caliento la cabeza con nadie!’ Pero es que como ellos tienen más amigos, mejores amigos, gente que conocen hace un par de años, un par de meses, gente con la que creen haber compartido todo, no se preocupan por perder a un simple amigo, a un viejo amigo que conocen hace más de 10 años.
Es ahí, después de analizar la situación, de analizar lo que realmente ocurre, cuando la verdad empieza a doler, ¿Cuántas veces dejaste de lado invitaciones de otras personas, por estar con ellos? Dejaste de lado asuntos importantes, por correr a la casa de una de tus amigas porque acababan de terminar con un novio; ofreciste tu hombro, para que llorara en él y secaste sus lagrimas; evitaste a otras personas, para no dejar de lado a ‘tus verdaderos amigos’; te negaste a recibir visitas de otras personas que realmente te consideran su amiga, porque ‘ellos podían llegar en cualquier momento’, pero jamás llegaron, porque, jamás pensaron en agradecerte todo lo que hiciste.
Entonces, te cae la ultima pregunta, la que te queda dando vueltas en la cabeza de ahora en adelante: Lo que los hacia salir juntos, reírse, compartir, disfrutar… ¿Era realmente amistad, o era simple costumbre?