Me sentía muy cansada ya me iba adormir, el día no había sido bueno, aún me dolía recordar muchas cosas, como aquel triste engaño, mi novio con otra chica, aún no lo podía superar, a pesar de perdonarlo, ver fotografías de él y yo antes de lo sucedido, me hacía llorar sin parar. Antes de acostarme quise ver esas fotografías y como todas las veces, comencé a llorar, a recordar y a preguntarme por que no lo deje y seguí mi vida, por que no escogí a ese joven que me hace tan feliz, al que nuevamente vi esta tarde, con quien compartí lindos momentos, momentos que me hicieron volver a sentir esa sensación de cariño especial hacia él, recordé nuestras cálidas tardes caminando juntos por las calles de la cuidad y que al final de cada día, él me besaba, a pesar de saber que sin duda, en mi casa, estaría esperándome mi novio. Sentí que lo quería demasiado nuevamente, que ese amor nunca murió, pero el ya compartía su vida con otra chica.
Después de tanto llorar, me dormí sobre las fotografías, sin siquiera cambiarme de ropa y aproximadamente a las cuatro de la mañana, sentí que golpearon la ventana de mi balcón, entre dormida abrí la cortina para ver quien era… y era él, el joven que realmente merece mi cariño, el joven al que vi esa tarde, Daniel. Le abrí la ventana y lo invité a pasar, ya que afuera hacía demasiado frío y la lluvia caía como si el mundo se fuera a terminar.
- Entra- le dije
- Muchas gracias Soledad -respondió él
- Que haces aquí a esta hora y con este frío? –pregunté
- Quería verte –dijo el con una gran sonrisa
- ¿Verme, por que? – pregunté
- Para conversar, ya que esta tarde en la reunión no pude quedarme a solas contigo.
- Ah… OK, siéntate sobre el sofá ¿Quieres algo?
- No, muchas gracias *tomó las fotografías* ¿Estabas sufriendo nuevamente?
- No… solo… las veía…
- ¿Cómo estas?
- Bien… ¿y tu?
- No, enserio. ¿Cómo estas?
- Ya lo dije, bien
- Mírame a los ojos *tomándome las manos* ¿Por qué me mientes? Yo te conozco lo suficiente como para decirte que no estas bien.
- Daniel… yo…
- Sole, tu eras distinta…
- No es así, yo siempre he sido igual…
- Eso es falso Sole… cuando yo te conocí, tu mirada era distinta, si bien, no eras feliz junto a Maximiliano, sufrías cada día, cada noche, aun así, tu mirada era distinta, tenía una esperanza de ser feliz, una luz que brillaba por si sola… había alegría en tu interior…
- Daniel…
- Shh *Me selló los labios con su mano* no digas nada, solo escúchame, vine a aconsejarte, a decirte lo que siempre quise decirte, lo que tú jamás quisiste oír… No me puedes decir que estás bien, si quieres díselo a todos los demás, incluso a é, porque estoy seguro, que ni él te conoce tanto como yo… si quieres miéntele a medio mundo… pero a mi, me miras a los ojos… y yo inmediatamente se que no estás bien… se que no eres feliz, y junto a él jamás lo serás, tu mirada es oscura, triste… y si sigues así, lo será cada vez mas. Hasta el momento en el que ni esa infelicidad expresará… Aparentas ser feliz, estar bien, eso parece con el solo hecho de verte… cualquier persona que te vea pensará que eres feliz… que tienes una vida perfecta… lo digo porque eres hermosa, te arreglas mucho, te ves preciosa con todo lo que usas… pero al mirarte a los ojos, al levantar la mirada… se ve la tristeza que ese imbécil te hace sentir…
- Daniel, no lo trates así! –dije molesta
- ¿¡Por qué!? ¿¡Por qué no puedo decir lo que realmente es!? Es un idiota, un imbécil, está marchitando a las flor más hermosa de mi mundo… a la princesa más pura de mi utopía… te está desvalorando, dejando a un lado, te esta dando el ultimo lugar en su vida… y tú… ¡se lo crees!... ¿Cómo? Dime, ¿Cómo quieres que lo llame?... ¿Tu Príncipe, Tu salvación… tu alegría, tu vida, tu esperanza?... Soledad, date cuenta de que él te esta hundiendo en el dolor, y tu se lo estás permitiendo…
- ¿Qué quieres que haga?... Si lo quiero, ¡lo se!... me equivoqué me enamore del hombre mas cruel, mas traidor, mas mentiroso… pero ¡dime!... ¿Por qué no apareciste tú antes en mi vida? *Solté una lagrima*
- …
- Él llego a mi vida como un príncipe, como mi esperanza de ser feliz, pero con el tiempo cambió como todos… se convirtió en lo que hoy es… pero todo eso, después de enamorarme cada vez mas… Y tú… llegaste a mi vida también como un príncipe, como el verdadero que podía salvarme de todo esto… como el hombre romántico que siempre vivió dormido en MI utopia… y ahora ¿qué eres?... ¡Solo mi consejero que viene esta noche a decirme lo que ya se!... que soy una mujer amargada, que solo soy una adolescente pero que ya parezco una mujer adulta, que vivió la peor de las vidas…
- No dije eso mi niña, pero solo quiero que seas feliz, que sonrías nuevamente, que tus ojitos hermosos brillen, que seas la Sole que conocí una hermosa tarde …
- Pero ¿Cómo? Daniel… ¿Qué hago?...
- Confía en mi, yo te ayudare, yo jamás te dejaré sola… yo siempre estaré aquí… contigo, para ayudarte…
- Pero… ¿Por qué? …
- ¿Por qué?... porque te quiero…
En ese momento, gracias a Daniel, me volví a sentir viva… sentí como se volvía a formar una esperanza en mi corazón, una luz que volvió a brillar en mi camino… que me hizo tener ganas de luchar, de despertar al día siguiente… tomé mi brazalete favorito, se lo di y lo abracé… y creo que me quede dormida, porque no desperté hasta el día siguiente… cuando ya eran las dos de la tarde… y debía arreglarme para volver a salir con mis amigos… y volver a verlo.
Continuara...
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