Dicen que el paso más importante
es tomar la decisión, y en medio de la desesperación, aquella decisión está
tomada. Sé que soy una niñita inmadura, que no sabe nada de la vida y que solo
quiere llamar la atención; y si, quizás solo sea otra llamada de atención, pero
es que a estas alturas ya nadie se da cuenta de lo hundida que puedo estar y de
la ayuda que necesito de las personas que ‘me aman’ y ‘quieren verme feliz’. Ya
es una situación insostenible, hoy me di cuenta de la decepción que me provoca mirarme al espejo.
No me gusto, nunca he estado más en desacuerdo conmigo misma y es por ello que
lo decidí.
No espero atención, porque he
hecho mil cosas esperando un abrazo, esperando que con esa misma palabra me
cambien el mundo y lo hagan más ameno aunque sea por el momento. Me cansé de
esperar comprensión y un poco de empatía, que alguien se detenga a ver dónde
estoy y que al verme hundida me diga ‘¿Te ayudo?’ Jamás pasará, es por eso que
tomé mi decisión no por eso, sino por mí misma, por sentirme bien al mirarme al
espejo y sentirme hundida pero mejorando al menos en un aspecto.
Sé que voy por ‘buen camino’, la sensación
de hoy valió mucho. Al
menos me dio un poco de ánimo y esperanzas de que quizás si logre hacer algo
bien en la vida y con resultados beneficiosos. Las críticas que me vendrán…
mejor en ello no pensar, pero nada más se puede hacer si estoy sola. Es más,
nadie lo notará quizás hasta en un punto crítico.
El suicidio es la mejor opción,
lo sé, lo sé, ¡pero soy incapaz! La depresión es terrible y más aún cuando nadie
quiere darse cuenta y se debe ocultar y fingir estar bien. A veces tengo
momentos de lucidez y me detengo a pensar, es increíble el poder que tiene la depresión
sobre el ser humano, te hace sentir miedos inexplicables, vacíos eternos,
pensar cosas absurdas y tomar decisiones peligrosas… Y también ahí puedo pensar
que con cosas así no sólo se daña uno mismo, sino a todo el entorno, a todas
las personas que ‘te quieren’ y puedes perderlos siendo tan valiosos. Si tan
sólo se pudiera controlar en un segundo… si tan solo pudiera detenerme a pensar
así en medio de una crisis… Si pudiera razonar… Pero nunca nadie entenderá que
es imposible, que te volviste dan dependiente de esa persona que sólo sus
palabras podrían calmarte y contenerte, porque nadie sabe cuántas horas llevas conteniéndolo
con tu propia voluntad, que llega un punto en que se te escapa de las manos y
pierdes el control y solo sus palabras te pueden hacer volver. Pero solo
recibes negativos y rechazos… porque su ego es más grande que cualquier cosa.
En esos momentos de lucidez deseo salir de esto, ver brillar el sol y enmendar
los errores que cometo, deseo poner ganas y motivación en superar la depresión,
en mejorar… pero dura tan poco… que casi no alcanza a dejar huella.
¿Qué siento en estos momentos? Tengo
en mi cabeza algunas de sus palabras motivadoras, esas que me dicen ‘sabes que
volveré siempre’, ‘sólo tienes que dejarme un rato y se me pasará’, ‘dame
tiempo de recapacitar’, ‘dame tiempo de calmarme’, ‘dame tiempo de reaccionar y
extrañarte’, ‘te juro que volveré, déjame demostrártelo’, ‘sólo cálmate y no
digas nada, todo va a pasar y estaremos bien’. Y debo reconocerlo, el poder que
esas palabras tienen en mi es inmenso, puedo calmarme y sentir un alivio enorme
en el pecho, sin embargo… se opacan y contradicen con las acciones… con las
otras palabras, con las miradas y las palabras hirientes… Y es difícil… es muy difícil
equilibrar la balanza de palabras, es muy difícil hacerlo sola y deseo hacerlo
sola, deseo calmarme y esperar… esperar que todo pase y vuelva como me dice. Y
no recordar……………… no llorar… es imposible… Y no puedo…
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