1/5/16

Una importante decisión.

Dicen que el paso más importante es tomar la decisión, y en medio de la desesperación, aquella decisión está tomada. Sé que soy una niñita inmadura, que no sabe nada de la vida y que solo quiere llamar la atención; y si, quizás solo sea otra llamada de atención, pero es que a estas alturas ya nadie se da cuenta de lo hundida que puedo estar y de la ayuda que necesito de las personas que ‘me aman’ y ‘quieren verme feliz’. Ya es una situación insostenible, hoy me di cuenta de la decepción que me provoca mirarme al espejo. No me gusto, nunca he estado más en desacuerdo conmigo misma y es por ello que lo decidí.  
No espero atención, porque he hecho mil cosas esperando un abrazo, esperando que con esa misma palabra me cambien el mundo y lo hagan más ameno aunque sea por el momento. Me cansé de esperar comprensión y un poco de empatía, que alguien se detenga a ver dónde estoy y que al verme hundida me diga ‘¿Te ayudo?’ Jamás pasará, es por eso que tomé mi decisión no por eso, sino por mí misma, por sentirme bien al mirarme al espejo y sentirme hundida pero mejorando al menos en un aspecto.
Sé que voy por ‘buen camino’, la sensación de hoy valió mucho. Al menos me dio un poco de ánimo y esperanzas de que quizás si logre hacer algo bien en la vida y con resultados beneficiosos. Las críticas que me vendrán… mejor en ello no pensar, pero nada más se puede hacer si estoy sola. Es más, nadie lo notará quizás hasta en un punto crítico.
El suicidio es la mejor opción, lo sé, lo sé, ¡pero soy incapaz! La depresión es terrible y más aún cuando nadie quiere darse cuenta y se debe ocultar y fingir estar bien. A veces tengo momentos de lucidez y me detengo a pensar, es increíble el poder que tiene la depresión sobre el ser humano, te hace sentir miedos inexplicables, vacíos eternos, pensar cosas absurdas y tomar decisiones peligrosas… Y también ahí puedo pensar que con cosas así no sólo se daña uno mismo, sino a todo el entorno, a todas las personas que ‘te quieren’ y puedes perderlos siendo tan valiosos. Si tan sólo se pudiera controlar en un segundo… si tan solo pudiera detenerme a pensar así en medio de una crisis… Si pudiera razonar… Pero nunca nadie entenderá que es imposible, que te volviste dan dependiente de esa persona que sólo sus palabras podrían calmarte y contenerte, porque nadie sabe cuántas horas llevas conteniéndolo con tu propia voluntad, que llega un punto en que se te escapa de las manos y pierdes el control y solo sus palabras te pueden hacer volver. Pero solo recibes negativos y rechazos… porque su ego es más grande que cualquier cosa. En esos momentos de lucidez deseo salir de esto, ver brillar el sol y enmendar los errores que cometo, deseo poner ganas y motivación en superar la depresión, en mejorar… pero dura tan poco… que casi no alcanza a dejar huella.

¿Qué siento en estos momentos? Tengo en mi cabeza algunas de sus palabras motivadoras, esas que me dicen ‘sabes que volveré siempre’, ‘sólo tienes que dejarme un rato y se me pasará’, ‘dame tiempo de recapacitar’, ‘dame tiempo de calmarme’, ‘dame tiempo de reaccionar y extrañarte’, ‘te juro que volveré, déjame demostrártelo’, ‘sólo cálmate y no digas nada, todo va a pasar y estaremos bien’. Y debo reconocerlo, el poder que esas palabras tienen en mi es inmenso, puedo calmarme y sentir un alivio enorme en el pecho, sin embargo… se opacan y contradicen con las acciones… con las otras palabras, con las miradas y las palabras hirientes… Y es difícil… es muy difícil equilibrar la balanza de palabras, es muy difícil hacerlo sola y deseo hacerlo sola, deseo calmarme y esperar… esperar que todo pase y vuelva como me dice. Y no recordar……………… no llorar… es imposible… Y no puedo…

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