¡Que difícil es ver como mi vida ya no es la misma! Que no soy aquella niña que solía ser, esa niña que erraba pero podía volver a levantarse, que aun tenia tiempo para remendar sus errores, aquella niña que aun tenia permitido soñar con el príncipe azul, o que algún día llegara un hada madrina a concederme ser la princesa del mas hermoso de los cuentos. Que lastima tener que ver lo malo de la vida, tan de golpe, tan seguido.
Es doloroso sentirse en penumbras, en oscuridad en soledad, sentir como, inconcientemente me restriegan en la cara mis errores, lo imperfecta que soy, lo fracasada, lo mal hija, la basura en la que he convertido mi vida, cuanto he arruinado mi futuro…
Daría todo por volver a ser la niña de 15 años, que aun pensaba inocentemente y que no cometía tantos errores ni tan graves.
Duele cada día mas, levantarme, ver la cara de desilusión de mis padres, aunque lo nieguen, aunque digan que están orgullosos de mi, se que no, lo siento en el corazón, están decepcionados, no soy nada, no soy la que ellos soñaban, no llevo la vida que ellos planearon para mi.
Cada día se me hace mas difícil despertar, abro los ojos y deseo no haberlo hecho, deseo morir a la noche siguiente o al menos ver una luz que me guíe para ser la persona que ellos quieren, cambiar, ser diferente, enorgullecerlos de verdad, que sonrían al acordarse de mi, que me recuerden por ser ejemplar, inteligente, alguien en la vida.
Cada día las ganas de vivir disminuyen y las de morir aumentan, no poder hacer nada, mas me desespera, no poder tomar un cuchillo y acabar con esto, tener que estar obligada a vivir, no por mi sino por alguien mas. No vivo por gusto, vivo por obligación. Pero ¿de que importa? ¿A alguien realmente le importa? Me ven llorar y solo creen que es una mas de mis estupideces, que lloro por tonteras no tienen idea lo que siento dentro. ¿Es necesario que un medico me diagnostique enferma, para que me crean o al menos para que lo tengan en cuenta? Para que entiendan que cuando me ven triste, no es por sueño, sino por dolor.
¿De algo sirve escribir todo esto? La verdad, no, solo me sirve de desahogo porque ya mañana volveré a sonreírle a todo el mundo, tapando las heridas con una sonrisa, de esas falsas, que acostumbro a tener. Mañana todo será como si no hubiera pasado y no porque se haya solucionado sino porque nadie quiere afrontar la realidad: que tienen una hija enferma de la cabeza.
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