Me cambie de ropa, comí algo y salí rumbo al lugar de encuentro con mis amigos, pensaba si lo ocurrido la noche anterior había sido solo un sueño… o había sido realidad, pero sea como fuere, me sentía animada y quería llegar para divertirme. Al llegar allá, Aarón ya estaba, me saludó normalmente, como si nada hubiera pasado, me pregunto cómo estaba, a lo que yo respondí que estaba mejor que la noche anterior… el se vio desentendido… y me hizo dudar de lo que había sucedido…
- ¿Mejor? ¿Qué te había pasado Sole? –pregunto normalmente
- ¿Cómo dices? … pero si tu me visitaste anoche… -respondí confundida
- ¿Qué? Imposible, yo estaba en mi casa… me quede con un familiar conversando toda la noche
- …¡Ah!... –dije extrañada- creo que me confundí, me duele la cabeza, lo siento.
Al parecer todo lo había imaginado, aquella noche tan esperanzadora, aquella conversación reconfortante, ¿solo fueron un sueño? … Era todo tan confuso… pero preferí disimular, seguir como si nada, convenciéndome a mi misma que todo lo había soñado, pero, aunque fuera o no sueño, algo quiso decir… lo que me hizo sentir ganas de recomenzar, de seguir adelante, de renacer como persona, aunque no quería terminar la relación con Maximiliano, quería evitar que su desvaloración hacia mi no me afectara.
Se hizo tarde, y yo ya debía irme… me despedí de todos mis amigos y cuando me disponía a despedirme de Aarón, se ofreció a acompañarme
- No te iras sola… te acompañaré ¿Puedo? –pregunto con una sonrisa radiante
- … ¿Qué?... emm… Claro que si… Vamos –dije confundida
- Vamos.
Durante el camino solo hablamos cosas sobre la reunión. Comenzó a hacer frío y mi cuerpo empezó a temblar, a pesar de que quería disimularlo para que Aarón no lo notara, él se dio cuenta y me ofreció su abrigo y luego me abrazó. Me sentí muy nerviosa, incluso me sonroje lo que también no tardó en descubrir.
- ¿Por qué te sonrojas?
- No lo se, no es nada, no te preocupes.
- Ya lo sabes, te conozco…
Esa era la misma frase que utilizó la noche anterior, entonces ¿qué ocurría?... ¿había sido un sueño o no? Cada vez me sentía mas confundida.
Llegamos a la parada del autobús… me despedí de él con un fuerte abrazo y le devolví su abrigo, me subí y me ubiqué junto a la ventana para mirarlo. El autobús encendió el motor y lo miré nuevamente para hacerle señales de despedida con mi mano, pero al mirarlo, note que descubría su brazo, con el fin de mostrarme algo… mire atentamente lo que hacía… Levantó la mirada y levantó su brazo… ¿qué era lo que me mostraba?... lo mire, y… ¡era mi brazalete! Yo impresionada lo miré a la cara… y me murmuró un dulce ‘Te quiero’ acompañado de una tierna sonrisa. Ahí por fin entendí que lo que viví la noche anterior… no fue un sueño… sino la realidad, una feliz realidad, debo ser feliz, debo luchar por vivir, debo dejar lo que me hace daño, para darle la bienvenida a lo que me hace realmente bien, el amor de Aarón.
Fin
No hay comentarios:
Publicar un comentario