Nunca antes sentí la necesidad de contar esta historia, solo las personas que estuvimos ahí presente aquel día, sabemos el real motivo de ese desenlace cruel. Pero el dolor que siento al ver a mi mejor amiga en ese estado, me presiona el pecho…
Todo comenzó, o mejor dicho, termino, un día que precia ser como cualquier otro… Eloisa, mi mejor amiga, fue a la casa de su novio, Maximiliano. El nunca me agrado, siempre hizo sufrir a Eloísa, pero lo aceptaba por el solo hecho de que ella estaba perdidamente enamorada de el. Ese día, ella se dirigió a su casa, para darle una sorpresa, al llegar ahí, el no estaba y su madre estaba preparando la comida. Eloísa, de manera muy gentil la ayudó para prepararle algo delicioso a Maximiliano. Mi amiga nunca cocinaba, pero por el, estaba dispuesta a todo. Durante la tarde mientras hacia su mejor intento en la cocina, hablaba con la madre de Maximiliano, sobre su vida y los planes a futuro con su hijo. La madre de Max, al ver los brazos descubiertos de Eloisa, se percato de las cicatrices e ella tenia por los cortes e habitualmente se hacia En ese momento, la madre de Max no hizo ningún comentario a Eloisa.
Cuando eran aproximadamente las 20:00 hrs. sienten que Maximiliano llegaba a casa, abre la puerta, pero Eloisa se lleva una gran sorpresa: Maximiliano no llego solo, sino con una chica, Amapola, la misma chica con la que hace cinco mese, el la había engañado y con quien Eloisa, pretendía tener una amistad. Eloisa había olvidado aquel acontecimiento, o al menos eso intentaba, pero al ver aquella escena, ella y el, besándose frente a sus ojos, la hizo recordar en un segundo, todo lo que había sucedido antes, sintiendo un gran vacío en su interior, ganas de desaparecer, de no saber de nadie, nunca mas. Sin pensar en nada, se dirigió a la habitación de Max para tomar su bolso y salir de ahí lo antes posible. Se despidió de la madre de Max y antes de salir, Amapola intentó pedirle disculpas.
- Lo siento Eloisa… perdón, de verdad- dijo
Eloisa no respondió absolutamente nada, le dio una fuerte bofetada y salio de ahí. Corrió y corrió hacia cualquier lugar, mientras en la casa de Max, la madre de este lo hacia reaccionar sobre el error cometido.
- Deberías ir tras ella Max, esa niña te ama- dijo con convicción
- ¿Qué le puedo decir mama? Esta vez ya no me lo perdonara…
- Ve tras ella, vi en sus brazos muchos cortes… me temo que pueda hacer alguna lucra…
- ¿Qué dices mama?
- Lo que oíste, ve por ella, no la dejes sola, esa chica merece ser feliz.
Maximiliano corrió tras ella y Amapola, silenciosa y cínicamente, lo siguió. Eloisa ya estaba lejos, sin pensar en nada corrió lejos de ese lugar, llorando incontrolablemente, mezclando sus lágrimas con las gotas de lluvia que comenzaban a caer.
Llego a una plaza, cerca de su casa, donde siempre que estaba triste, iba a mirar el cielo, la luna y cada astro que quisiera mostrarse ante sus tristes ojos.
Al llegar, se sentó, no era capaz de reaccionar, solo llorar y llorar… tomo de su bolso un cuchillo, el cual siempre llevaba consigo en caso de alguna situación de apuro. Comenzó a cortarse. Las heridas eran mas profundas que las veces anteriores, en ambos brazos. Su sangre caía sin cesar, mezclándose con las gotas de lluvia. Siguió cortándose, su piel ya se empezaba a salir, no sentía dolor alguno, ni miedo a que alguien la viera en ese estado. Cuando ya dejo de sentir sus manos, guardo el cuchillo y siguió caminando… las gotas de sangre marcaban su camino.
Ahí fue cuando llego a mi casa, yo estaba con Ignacia, otra de nuestras mejores amigas, la sentí gritar mi nombre afuera y al salir, la vi, con sus ojos rojos de tanto llorar, empapada por la lluvia torrencial que no dejaba de caer y ensangrentada por los cortes tan profundos que se había hecho. Corrí a abrir la puerta, ella no tenía fuerzas para hacerlo, no pregunte nada, solo la abrace y ella se desmayo en mis brazos.
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