Salí corriendo, con los ojos llenos de lágrimas… sentía como cada lagrima, al correr, mezclaba con el viento y se mezclaba con la lluvia. De pronto, al alejarme un poco de la plaza, dejó de llover y alumbró un sol radiante, sentí un gran arrepentimiento y quise detenerme a pedirle disculpas… me di la vuelta, para verlo… y… ¡Ya no estaba! Corrí hacia el lugar nuevamente… no había rastro e el… mire el pasto y entre las hojas secas… había una medalla, que el siempre tenia en su cuello, la recogí, y leí lo que tenia grabado al reverso, decía ‘Siempre te protegeré’. No pude evitar que una lagrima saliera… presione la medalla contra mi pecho, mire el cielo y una bandada de cuervos cruzo el cuelo, no entendía nada. Me fui a mi casa, al llegar mi madre me pregunto dónde había estado, le dije que estuve con Alejandro, pero ella extrañada me pregunto que quién era Alejandro, le explique, pero juró no conocerlo… eso era aún mas extraño. Llame a Polette para preguntarle por el… esto estaba cada vez mas confuso, pero ella también dijo no saber de ningún Alejandro, seguí llamando a toda persona que lo conocía, y nadie lo recordaba. Recordé que tenía una fotografía que me había sacado con él, el día que nos juntamos, la busqué, la encontré… pero misteriosamente, en esa foto, ¡Solo salía yo! No logre entender nada, por más que pensé, y me dormí con esta confusión. Al despertar, todo parecía estar normal, en mi mano aún tenia el medallón, pero esta vez, yo no recordaba como lo había obtenido… solo sabía que alguien muy especial me lo había entregado, alguien que llego a ayudarme…. Y lo hizo… desde ahí tome ese consejo que me había dado, luche por mí, por lograr lo mío y surgir como persona, dejando muchos aspectos malos de mi vida, atrás. Pero lo que nunca pude, fue recordar quien fue la persona que me ayudo a lograr eso.
Dos años después, mientras dormía, vi a una persona en mi sueño, no lo reconocí, hasta que me dijo su nombre, los recuerdos de el volvieron a mi cabeza inmediatamente, con su dulce voz, me dijo:
- Ven conmigo, tu tiempo aquí, ya termino
- Pero… Aún tengo mucho por vivir –respondí
- Si, pero ven conmigo, podrás vivir mas y te extraño, te necesito…
Sus palabras me llenaron de paz, como tiempos atrás, tome su mano y me deje guiar por el. Fue un largo camino por recuerdos de toda mi vida, momentos especiales, felices y tristes, personas que conocí y que jamás volví a ver, y gente que siempre estuvo a mi lado. Finalmente llegue a un lugar maravilloso del que, por respeto, no puedo hablar. Solo puedo decir que al llegar ahí fui realmente feliz, recordé cosas muy olvidadas, incluso la historia con Alejandro, quien estuvo siempre conmigo… Y es así, desde aquí, que puedo contarles esta historia.
Fin
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